Nutrición Media

El agua es uno de los factores que alteran el cortisol

La deshidratación podría influir en la respuesta del organismo ante situaciones de estrés, además de provocar sed, fatiga y dificultades para mantener la atención. Una investigación de la Universidad John Moores de Liverpool encontró una relación entre el consumo reducido de líquidos y niveles más elevados de cortisol, conocida como la hormona del estrés.

Lo resultados no significan que beber poca agua sea la única causa del estrés ni que aumentar su consumo elimine este problema.

De acuerdo con el estudio “Drinking too little puts body under extra stress”, las personas que beben menos de 1.5 litros de agua al día presentaron niveles más altos de cortisol, hormona relacionada con e estrés.

Tras encontrar dicho hallazgo, los científicos detectaron que la falta de líquidos puede afectar distintas funciones del organismo y provocar síntomas que interfieren con las actividades diarias. Entre los posibles efectos de una hidratación insuficiente se encuentran:

Estos efectos pueden ser especialmente relevantes durante jornadas laborales prolongadas, periodos de poco descanso o días con múltiples pendientes. 

La cantidad de agua que necesita cada persona depende de factores como su edad, actividad física, clima y estado de salud. Por ello, no existe una cifra única que sea adecuada para todos; sin embargo la cantidad va entre 1.5 a 3.7 litros pos día.

Mantener una hidratación suficiente es uno de los hábitos que pueden contribuir al funcionamiento normal del organismo. También es importante dormir adecuadamente, llevar una alimentación equilibrada, realizar actividad física y buscar atención profesional cuando el estrés afecta de manera persistente la vida cotidiana.

Es por ello, que servicios de purificación de agua por suscripción como bebbia de Grupo Rotoplas, destacan la importancia de mantener el consumo de líquidos como parte de los hábitos cotidianos de bienestar.

Además de procurar un consumo adecuado de agua, especialistas recomiendan atender otros factores que influyen en el bienestar, como la calidad del sueño, la alimentación y la actividad física. La hidratación es parte de estos cuidados cotidianos, aunque no sustituye la atención profesional cuando el estrés se vuelve persistente o afecta las actividades diarias.

Fuente: UNO TV